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La Coctelera

13 Mayo 2008

Tienes derecho a guardar silencio (pero si renuncias a ese derecho cualquier cosa que digas podrá servir de acicate a mi deseo).
Tienes derecho a un abogado (pero te irá mejor si dejas tu defensa en mis manos).
Tienes derecho a realizar una llamada telefónica (pero preferiría que me lo susurraras al oído).
¿Ha comprendido bien estos derechos?
Perfectamente (pero lo que más me interesa es eso que lleva un rato tan derecho entre tus piernas).

13 Mayo 2008

-- Voy a picar algo, tengo

hambre.


-- No te vayas. Puedes

comerme a mí.



-- ¡Ñam!

13 Mayo 2008

Envuelta entre mis vocales tu consonante sorda.
La acaricio en su abultamiento mayúsculo y resigo con el dedo la vertical a
plomo y la diagonal que seca.
Te recuerdo así, entre juegos de letras.

13 Mayo 2008

El amor nos hace reír, nos hace llorar. Nos sube en una nube, nos baja hasta el infierno más profundo. Puede ser la tortura más exquisita o el placer más terrenal. Cuando hablamos del sentimiento del amor, todo el mundo sabe a lo que nos referimos ¿o no?

Tal vez si partimos de la base de que dos personas pueden decirse la una a la otra “te amo” y estar hablando de sentimientos totalmente distintos, podríamos empezar a centrar el tema. Del mismo modo que cuando alguien dice “celos”, “envidia” o “lujuria” todos tenemos una idea bastante aproximada de lo que está hablando (aunque he de confesar que me pone enferma cuando se “califica” a los sentimientos con palabras que los desvirtúan totalmente, por ejemplo, no soporto lo de “envidia sana”...la envidia nunca es sana, es uno de los sentimientos más dañinos... que uno utilice esa expresión para justificarse ya es otra cuestión), cuando hablamos de amor cada persona tiene una idea propia de lo que es y de lo que describimos... para unos el amor tiene que ver con la pasión, para otros con la complicidad, o con el compromiso, o con la admiración o con la posesión... incluso, según las etapas de la vida (o de la relación), el concepto de amor puede cambiar totalmente para una misma persona ¿por qué ocurre esto? ¿Por qué el amor de los diecisiete no es el mismo que el de los treinta y éste a su vez es distinto del de los sesenta?

¿Podría ser (sólo pregunto) porque el amor, a diferencia de otros sentimientos más “inmediatos” está formado por una suma de sentimientos, distinta según la persona y el momento? Según esta teoría propia, el sentimiento del amor tendría en cada momento una proporción distinta de lujuria, de compromiso, de lealtad, de sacrificio, de exaltación... que cambiaría con el correr del tiempo y que permitiría que el amor evolucionara, que nunca fue estático. Del mismo modo, si nuestra idea del amor sólo se basa en sentimientos fuertes pero de corta duración (la atracción, la identificación con el otro, la lujuria...), cuando estos sentimientos se terminan, el amor lo hace con él, sólo los que están sustentados por sentimientos tal vez más reposados pero de más larga duración tienen la oportunidad de seguir adelante... para seguir cambiando... Esto también explica que cada amor (con su carga única de sentimientos distintos que lo forman) sea totalmente distinto a su inmediato predecesor... o sucesor, aún sintiéndolo la misma persona: cada amor es único e irrepetible en si mismo porque las circunstancias y los anhelos que lo forman son distintos cada vez. No es posible saber si una vez amamos más que otra... sólo que el sentimiento es amor sin duda...

Por ultimo, esto mismo también nos explicaría que no todo el mundo está en disposición de amar: aunque parezca que es un sentimiento loco e imparable, el hecho de amar exige una motivación, una disposición de enfrentarse al hecho, nos pide, primero de todo que seamos capaces de admirar a alguien (admirar significa separar a alguien del resto, encontrar en él unas características que lo hacen especial), después que nos identifiquemos con él, que tengamos intención de conocerlo y re-conocerlo. Sin esta disposición, sin este interés, el hecho de amar es inútil: hay que salir de uno mismo al encuentro del mundo para ser capaz de amar.

Por esto, a veces, es tan complicado el amor entre dos personas que tienen sentimientos la una por la otra: las dos sienten “amor”, pero puede ser que sus ideas del amor en ese momento estén tan alejadas la una de la otra que hagan que el sentimiento sea inviable. Una de ellas puede dar más importancia al sentimiento de “lujuria” en el amor, mientras que la otra espera que sea la parte de “compromiso” la que prime en la relación. Como en cualquier relación, la base primordial es la comunicación, eso y entender que “nuestra” forma de amor no tiene que ser necesariamente la valida en la relación...aunque evidentemente, sí tiene que estar satisfecha por la misma... el relegar nuestras expectativas a las del otro sólo origina resentimiento... que es el enemigo principal del amor... De nuevo la comunicación (la comunicación siempre) y el deseo de encontrar un lugar común, a medio camino entre los deseos de uno y del otro es la única esperanza valida en el amor

Ah... y entonces... esos seres que son capaces de decir que dañan, vejan e incluso matan a la persona querida por amor... ¿también sienten una forma de amor?... Pues claramente no, porque el primer sentimiento, el primero de todos, el principal en el amor es la búsqueda de la felicidad de la persona amada, hasta el sacrificio si es necesario... quien daña de cualquier manera a quien ama, no ama de verdad... y quien dice que siente celos “enfermizos” debería hacérselo mirar seriamente...como ya dije antes, no hay nada peor que calificar un sentimiento y desvirtuarlo: los celos enfermizos son solo afán de posesión y de cosificación de una persona... quien siente que “o mío o de nadie”, ni de lejos ha empezado a entender lo que es amar.

Y tú... ¿Qué piensas?

13 Mayo 2008

“Tú no me quieres, tú quieres la imagen que tienes de ti cuando estás conmigo”.

Vaya usted a saber dónde he leido yo esta frase últimamente, pero desde entonces, no deja de darme vueltas en la cabeza (vale, que si, aceptamos “obsesiva” como definición propia)... Pero, siguiendo con el hilo de la frase ¿puede que lo que amemos en otro no sea más que nuestra propia imagen idealizada, tal como se la queremos “vender” a la otra persona? ¿puede que a veces nos enamoremos más de la idea que podemos llegar a dar (de nosotros, siendo más compresivos, ayudando a la otra persona, siendo pacientes, aguantando todo por amor) que de la otra persona en si? (que somos capaces de enamorarnos de lo que creemos ver en nuestra pareja ya ni me lo planteo, es un hecho comprobado y es uno de los mecanismos de la naturaleza para perpetuar la especie) ¿puede que proyectemos nuestros deseos de ser de una determinada manera (o de alcanzar unos objetivos) en la relación que nos ocupa?... ¿Cuántas veces no habremos fantaseado con lo felices que estaremos con esa persona cuando vivamos juntos, lo que cambiaremos por ella, lo que seremos capaces de hacer por su amor, lo distinto que seremos...? Y la pregunta siguiente es, ¿y cuando vemos que, después de vivir con esa persona, el cuento no se cumple?... ¿y cuando seguimos siendo después nosotros mismos, con nuestras imperfecciones, con nuestras manias, con nuestros miedos?... Lo que queda después de darnos cuenta que nadie puede cambiarnos la vida, ni siquiera por amor, sólo nosotros mismos... ¿es suficiente para encarar una relación sin esa ilusión? ¿y si en cierta forma “cargamos” a nuestra pareja con la desilusión de no haber cumplido nuestras propias expectativas..?

Tal vez la pregunta final sería ¿por qué nos empeñamos en encontrar una media naranja, en completar una mitad cuando deberíamos ser capaces de completarnos a nosotros mismos?... (Y no, no es lo mismo ser “una mitad” que alguien completo, ni es lo mismo que te “completen” o que te “complementen”... cuanto más somos, más pedimos, más podemos dar y por lo mismo, menos nos conformamos con lo que nos pueden dar como regalo)

13 Mayo 2008

Después de mucho tiempo, y de muchas ideas apenas esbozadas (y trágicamente perdidas en el naufragio informático), desperezo mis neuronas, que les hace falta y me pongo a ello, con la primera frase fantástica que he leído, la pregunta era ¿Cuándo sabes si el amor que sientes es verdadero o sólo una forma de llenar partes de tu vida que estarían vacías? Y la reflexión –la que me ha gustado-: “Basta con obtener la respuesta a la siguiente: ¿qué eres capaz de sacrificar por la otra persona con la que compartes tu vida?”…

Me gusta la idea. Porque es en gran parte verdad, y da la medida de lo que amamos… o tal vez no… Mis preguntas de hoy, las que me hago y las que hago, van hacia nuestra capacidad de amar, hacia la cantidad de amor que podemos dar sin perdernos, hasta llegar al punto en que ponemos la frontera entre lo damos al amar, lo que arriesgamos cuando amamos y el momento en que ya no podemos dar más. ¿La medida del amor es cuánto podemos hacer por quien amamos? ¿Lo que damos con alegría, a lo que renunciamos sin quejarnos, lo que nos compensa claramente? ¿Lo que entendemos por sacrificarnos, lo que aceptamos del otro sin gustarnos, las renuncias a las que ponemos nombre cada día? ¿El sacrificio es amor? ¿Las renuncias que hacemos en nombre del amor siguen siendo renuncias si nos compensan? Y si yo renuncio a algo que me es querido por mi amor, y él me lo consiente… ¿quiere decir que me quiere menos que yo a él? ¿En qué punto hay que sentir que al final se es uno, que la individualidad está por encima del conjunto, que a veces hay que decir no para volver a sentirse, no bien pero sí una persona única?... A fin de cuentas… ¿Cuál es el momento exacto en que hay que dejar de dar?

Me asombra (o no, porque desgraciadamente yo también he sido sujeto/objeto de la situación) cuantas veces hacemos sacrificios pequeños o grandes por nuestra pareja, o por nuestro amor y en ese momento nos parecen justos y necesarios. La fuerza que nos da ese sacrificio o esa renuncia, un poco como la anoréxica que deja un bocado en el plato cuando se muere de hambre pero se siente fuerte y poderosa. Y después, en los malos momentos, cuando el periodo rosa se desvanece en muchas ocasiones echamos por cara a la otra persona tal o cual sacrificio que hicimos por ella. En la mayoría de ocasiones, descubriríamos persona jamás se dio cuenta de nuestro sacrificio, o con muy buen criterio nos dice que jamás nos lo exigió. Y nos quedamos pensando en cuantas cosas hacemos por amor (y por otros motivos) que nunca son valoradas porque son desconocidas… y en cuantas veces somos capaces de ser mezquinos hasta con nuestros sentimientos. Ponerle precio, valor, tamaño o peso a una acción que en su día hicimos queriendo es uno de los actos más ruines que podemos cometer. Y sin embargo, el que esté libre de pecado que tire la primera piedra…

Y sin embargo, no dejo de preguntarme… ¿qué es sacrificarse por amor? Si yo renuncio a algo que deseo, que me hace feliz o que me interesa por la relación o por mi pareja… ¿realmente eso es un sacrificio para mi? ¿No es simplemente una forma de priorizar lo que yo considero más importante, en este caso el bienestar de mi pareja o el futuro de mi relación que mis propios deseos? Si yo considero que renunciar a algo va a hacer que en el fondo todo vaya mejor y eso también va a ser positivo para mi ¿es eso un sacrificio?... Pongamos un ejemplo, para que quede más claro (me da la impresión de que me lío yo sola): si yo, en un arrebato decido que mi felicidad está en la meseta castellana (más hacia el centro exactamente) y decido dejarlo todo (menos mis dos mochilas, obviamente) e irme a vivir allí, renunciando a lo que tengo aquí y jugándomelo todo a una carta ¿es eso un sacrificio?... Para mí evidentemente, no, porque pienso que mi vida puede ser infinitamente más rica en SU compañía. Puedo tal vez considerarlo una renuncia, puesto que dejo personas, cosas y relaciones que me interesan por irme a una cuidad que me es extraña, pero no sería un sacrificio en el momento de hacerlo porque lo hago porque espero algo mejor, o por lo menos que llena aspectos de mi vida que considero imprescindibles.

Para mi sacrificarse por alguien, por el amor de alguien, es poner el bienestar de esa persona por delante del nuestro sin esperar nada a cambio. No es renunciar a lo que deseamos por verla feliz (porque hay algo de felicidad en el hecho simple de ver la felicidad de los que amamos), ni de buscar la felicidad propia esperando compartirla con el ser amado a pesar del precio que debamos pagar, sino el altruismo puro de hacer lo posible para que la persona a la que amamos pueda alcanzar su potencial y llevar una vida plena, sea a nuestro lado o dejándola libre. A veces, el sacrificio supremo es entender que esa persona puede estar mejor sin nosotros que a nuestro lado, y hay que saber hasta cuando o hasta donde renunciamos a algo o nos sacrificamos.

Por supuesto, me dirán que el amor de verdad es egoísta (si, yo también pienso que lo es… es amor, como dios, puede ser todo…) y que si amas no puedes ni quieres imaginar que esa persona pueda ser feliz sin ti a su lado. No quieres imaginarla viviendo una vida lejos, o con otra persona, o sin pensar en ti. Y piensas que harías cualquier cosa, que sacrificarías todo por tenerla contigo… bueno… tal vez el egoísmo, como el altruismo sean las dos caras de la misma moneda que conforma el amor… Y tú… ¿a qué estarías dispuesto a renunciar o qué sacrificarías por la persona a quien quieres…? ¿Y qué estarías dispuesto a perder o a cambiar por conservar su amor…?

30 Marzo 2008

Hoy me he dado cuenta

que la segunda estrella ha dejado de brillar

hay que salir del nido, aprender a volar,

no le tengo ningún miedo, no voy a volver atrás

Porque ya no somos niños, aprendimos a besar,

el tiempo pasa muy deprisa acurrucado en un portal;

las heridas son profundas y el amor es ansiedad,

ya no es oro lo que brilla, es fácil diferenciar.

Y digo adiós a esa habitación que me ha visto crecer,

recordaré que siempre he sido una niña, que la he pasado bien.

Diego Montoto - Mientras la vida te sonría

17 Marzo 2008



"Hoy me he dado cuenta

que la segunda estrella ha dejado de brillar,

hay que salir del nido, aprender a volar,

no le tengo ningún miedo, no voy a volver atrás.

Porque ya no somos niños, aprendimos a besar,

el tiempo pasa muy deprisa acurrucado en un portal;

las heridas son profundas y el amor es ansiedad,

ya no es oro lo que brilla, es fácil diferenciar.

Y digo adiós a esa habitación que me ha visto crecer,

recordaré que siempre he sido un niño, que lo he pasado bien."

Diego Montoto - Mientras la vida te sonría

Sobre Mi vida, mis pasiones y un poco del trabajo

Lo que les puedo escribir sobre mi: Creo que independientemente de lo que les pueda escribir, se darán cuenta de lo que es Janette al leer este, mi primer blog. Considerando que la mayoría de los internautas ya no se conforman con solo leer lo que hay en la web, sino también escribir. Ya sea por autogratificación, vanidad, defensa o un genuino espíritu de comunicación, todo mundo está poniendo a prueba el viejo adagio que dice que cada uno tenemos una historia por contar. La confesión se está volviendo la forma de expresión preferida del momento. Soy una mujer independiente, que toma sus desiciones y las lleva a cabo, siempre cumplo mis metas y trato también de ponerme retos para superarme constantemente, soy una gran luchadora de la vida.... "Un guerrero sabe que es libre para elegir; toma sus decisiones con coraje, desprendimiento y, a veces, con una cierta dosis de locura."

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